jueves, 12 de enero de 2017

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice I, Las Profecías, III Parte

II) Vida pública

1) Juan Bautista precursor

Mal. III, 1;

Mt. XI, 10; Lc. VII, 27

2) Predicción de Juan Bautista

Is. XL, 3-5

Mt. III, 3; Mc. I, 2-3; Lc. III, 4-6; Jn. I, 23

3) Iniciación de su ministerio público

Is. VIII, 23; IX, 1

Mt. IV, 12-16

4) Curación de los enfermos

Is. LIII, 4-5;

Mt. VIII, 17

5) Carácter bondadoso del Mesías

Is. XLII, 1-4; Sal. LXXII, 12-15

Mt. XII, 18-21

6) Jesús desenrolla el libro en la sinagoga de Nazaret

Is. LXI, 1-2

Lc. IV, 18-19

7) Los fariseos serán hipócritas

Is. XXIX, 13

Mt. XV, 7; Mc. VII, 6-7

8) Los judíos serán incrédulos

Is. LIII, 1

Jn. XII, 38

9) Pero para aquellos que creerán en Jesús, ríos de agua viva manarán de su seno

Is. XLIV, 3; LVIII, 11

Jn. VII, 38

sábado, 7 de enero de 2017

Retractatio V: Las LXX Semanas de Daniel, VIII. El Terminus ad quem de la Profecía.

Nehemías

Al analizar lo que dimos en llamar el terminus ad quem de las LXX Semanas de Daniel (ver AQUI) concluíamos que el año de la entrada triunfal en Jerusalén, y consiguientemente de la muerte de Nuestro Señor, sería el 32, pero conscientes del rechazo casi unánime de esa fecha por parte de los autores, nos apurábamos a decir:

“Obviamente es posible que algo estemos haciendo mal, sea en la exégesis, sea en el cómputo de los años, sea en ambos…”.

Bueno, casi sin quererlo nos encontramos con la respuesta a nuestras dudas; respuesta bastante fácil que no vimos en su momento y que recién más de dos años después apareció casi por casualidad.

Leyendo el interesante libro de J. Schiaparelli “La Astronomía en el Antiguo Testamento”[1], en una nota del cap. VIII: “El año hebraico”, decía el autor:

“Nehemías relata en sus comentarios (Neh. I, 1) que en el año vigésimo de Artajerjes, en el mes de Kislev, supo de Hanai el mal estado de las cosas en Jerusalén, y que después de varios incidentes, en el mes de Nisán del mismo año vigésimo (II, 1) obtuvo de Artajerjes el permiso de trasladarse a Judea para poner remedio a ello. Ahora bien, es fácil ver que si se computaran los años a partir de la primavera, empezando con Nisán, los datos de Nehemías implicarían una contradicción. Por lo tanto, es necesario suponer que Nehemías empezaba el año con Tischri (Sept.), según el uso civil, así como también al año civil pertenecen los nombres que él emplea; lo cual era muy conveniente para un oficial civil como Nehemías”.

¡Y aquí tenemos la respuesta! En I, 1, el mes de Kislev (Nov-Dic.) es el XX de Artajerjes, y en II, 1, que es posterior, estamos en el mes de Nisán (Mar-Abr.), pero seguimos en el XX de Artajerjes, aunque no en el mismo año solar. Si en I, 1 el año XX de Artajerjes es el 445 entonces en II, 1, que sigue siendo el año XX, no puede ser sino el año 444 solar, y así tenemos que adelantar el resto de los años en nuestro cómputo y llegamos al año 33 como el de la muerte de Nuestro Señor; siendo ésta, como se sabe, una de las dos o tres fechas consideradas aceptables por los autores.

Es sabido que sobre este tema se han escrito ríos de tinta y que son más, muchas más, las dudas y conjeturas que las certezas; por otra parte, todo aquel que quiera introducirse en el tema seguramente hará bien por empezar con el resumen, casi un clásico ya, de Holzmeister S.I., Chronologia vitae Christi[2].

No hay dudas que todo esto sigue siendo una conjetura y que puede seguir habiendo errores “sea en la exégesis, sea en el cómputo de los años, sea en ambos…”, pero lo cierto es que parece que hemos corregido un error de lo que escribimos antes.

Sobre el interesantísimo problema de la cronología de la Vida de Jesucristo tal vez tengamos oportunidad de volver en otro momento, pero creemos que con lo dicho basta para esta nueva retractatio.

Vale!





[1] Espasa, 1945.

[2] Romae: sumptibus Pontificii Instituti Biblici, 1933.

Lo de resumen es una forma de decir: casi 250 páginas de apretados datos, citas y referencias al pie de página donde analiza bastante exhaustivamente los principales datos históricos, textos bíblicos e interpretaciones.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice I, Las Profecías, II Parte

1) ANUNCIOS Y REALIZACIONES DE LAS PROFECIAS
DE LA PRIMERA VENIDA


I) Origen e infancia del Mesías


1) De la raza de Abraham

Gén. XXII, 18

Mt. I, 17-17; Lc. III, 23-24; Hech. III, 25

2) De la tribu de Judá

Gén. XLIX, 10

Mt. I, 2; Lc. III, 23-30

3) De la familia de David

II Sam. VII, 12

Mt. I, 1-17; IX, 27; XXI, 9.15; XXII, 45; Lc. III, 23-31; Rom. I, 3

4) Nacerá de una Virgen

Is. VII, 14

Mt. I, 22-23

5) Nacerá en Belén

Miq. V, 1

Mt. II, 6

6) Tendrá que huir al Egipto y volver de allí

Os. XI, 1

Mt. II, 15

7) Los niños de Belén serán masacrados

Jer. XXXI, 15

Mt. II, 17

8) Jesús volverá a Nazaret y será llamado Nazareno

Is. XI, 1
(Netzer, en hebreo)


Mt. II, 23; Jn. I, 45

domingo, 25 de diciembre de 2016

AQUI


https://docs.google.com/spreadsheets/d/1W_ee0z7HBkZWd4Y9Zd_6Y5yMxyMQKFCpeHkBU4sm_hw/pubhtml

viernes, 23 de diciembre de 2016

Reseña de Ramos García al Comentario a Daniel de San Hipólito


Nota del Blog: la siguiente reseña, obra del reconocido exégeta español, puede leerse en Estudios Bíblicos, vol. VIII, 1949, pag. 276 ss.

Nótese que la misma es posterior en cinco años al famoso segundo decreto sobre el Milenarismo, y que aún así, Ramos García lo sigue defendiendo.

***

HIPPOLYTE: Commentaire sur Daniel. Introduction de Gustave BARDY, Texte établi et traduit par Maurice LEFÉVRE. Editions du Cerf, 29. Bd de la Tiur Maubourg. París, 1947. Formato 13 x 20 cm. Páginas 239.

Desaparecida de hace siglos la obra en griego del mártir S. Hipólito, íbasela re-construyendo penosamente con los varios fragmentos y citas que de ella se encontraban. Recientemente se encontró una versión completa en paleoslavo, de la que hizo Bonwetsch su versión alemana, y ahora Lefévre la presente traducción francesa, que sigue, no obstante, al griego hasta donde puede.

Con esto se llena un vacío en la exégesis bíblica de la antigüedad cristiana que ha de contribuir no poco a realzar la simpática figura de su autor, casi desconocido hasta hace poco.

Escribe Hipólito en un ambiente de controversia entre los que vivían inquietos en la expectación del próximo fin del mundo, muy viva a principios del siglo II merced a la predicación montanista, y los que bien o mal avenidos con el cotidiano vivir, no querían oír hablar de semejantes temas. Equilibrado, como buen romano, esfuérzase por iluminar y pacificar los espíritus, respondiendo según su saber bíblico, harto maduro, a las cuestiones apremiantes de los fieles, siguiendo la línea trazada poco antes en su otra obra Sobre Cristo y el Anticristo. Pero su principal preocupación en ésta es la de fortificar a los fieles en la persecución de Septimio Severo, exhortándolos a soportar el martirio, si Dios los llamare a tanta gloria, para lo cual se presta admirablemente el libro de Daniel, como historia y como profecía.

Pese a la Crónica, que es otra de sus obras, Hipólito no se distingue por su ciencia histórica, que transciende poco los datos de la Biblia, pero tiene en cambio muy en su mente claro y distinto el esquema profético de las cosas novísimas, y que es el mismo de la doctrina milenaria dominante en la Iglesia antigua, hasta San Agustín (su primer modo), quien lo sustituyó luego por el sistema corriente (su segundo modo), que es el systema receptum de los teólogos posteriores.

sábado, 17 de diciembre de 2016

León Bloy, EN TINIEBLAS (Reseña)



León Bloy, EN TINIEBLAS. Alfa Ediciones. Córdoba, Argentina, 2016. 107 páginas. alfa.editorial@gmail.com

La novísima editorial Alfa ha dado a luz su segundo libro y ha escogido entre su selección una hermosa obra de León Bloy, autor amado y despreciado con pasión, sobre el cual ya estarán habituados los lectores de este blog.

En Tinieblas forma parte del selecto grupo de libros póstumos publicados por su maravillosa esposa Jeanne Molbech; se trata, tal vez, de uno de los libros menos conocidos del autor, pero no por ello menos importantes, entre otras razones porque tenemos al escritor, no sólo en toda su madurez sino también en su senectud, cuando ya las luchas de esta vida habían pasado y donde todo hombre puede repetir como Bloy en la primera de sus Méditations d´un Solitaire: Je suis seul.

La edición, prolija y cuidada, consta de una presentación, seguida del prólogo original de Jeanne Molbech y los veintiún capítulos, el último de los cuales fue agregado por su esposa a modo de conclusión de los tres que quedaron por escribir.

No podemos menos que felicitar al editor por la excelente idea de publicar, en estos tiempos tenebrosos, un autor más actual que nunca, una verdadera gloria de las letras francesas y, sobre todo, un Católico ejemplar.


Con la esperanza (y promesa) que éste no ha de ser el único libro que publiquen de Bloy, hacemos votos por el éxito de esta primera edición que seguramente ha de ser seguida por otras.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

El que ha de Volver, por M. Chasles. Apéndice I, Las Profecías, I Parte

APENDICES

I

LAS PROFECIAS

¡Está cumplido!    Hasta que El venga    ¡Hechas están!
Jn. XIX, 30                I Cor. XI, 26              Apoc. XXI, 6.


Al frente del libro está escrito de mí

Sal. XL, 8.

Supongamos que tenemos en nuestras manos uno de esos rollos que se usan hoy día en las sinagogas. Tal como lo hizo Jesús en Nazaret (Lc. IV, 17), desenrollemos el pergamino y leamos.

Jesús dijo al morir: Está cumplido!”.

Enseguida desenrollemos la otra parte del rollo y leamos las PROFECIAS SOBRE LA SEGUNDA VENIDA. Al final del último libro de la Biblia, en el Apocalipsis, oiremos a Jesús — para quien el futuro es ya presente — afirmar la plena realización: "Hechas están".

Entre las dos partes del rollo hay un espacio en blanco…, es nuestro tiempo, es el tiempo de la Iglesia, el tiempo de la espera… "hasta que El venga".

¿CREEMOS realmente en el cumplimiento de las profecías, de las que se realizaron con la primera venida de Jesús?

¿Esperamos realmente el cumplimiento de las profecías, de aquellas en que se realiza la vuelta de Jesús?

Coloquémonos por lo menos una vez en nuestra vida frente a las fuentes maravillosas que nos ofrece la Iglesia, — por medio de la Biblia — para desarrollar nuestra fe y nuestra esperanza.

¿Hemos bebido en esas fuentes?

Reflexionemos sobre este pasaje del Evangelio:

Cuando María llevaba a Jesús en su seno, — y sin verlo todavía, — Isabel le dice: " Y bienaventurada la que creyó, porque tendrá cumplimiento lo que se le dijo de parte del Señor (Lc. I, 45).

Del mismo modo se cumplirán un día todas las cosas dichas de parte del Señor, por los profetas y los Apóstoles relativas al Retorno y al Reino de Jesucristo, nuestro Salvador.

Entonces, felices aquellos que, al ver todas estas cosas, podrán decir, como San Mateo al fin de su Evangelio: "Todo esto ha sucedido para que se cumpla lo que escribieron los profetas" (Mt. XXVI, 56).